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Teletrabajo con hijos en casa: Cómo maximizar productividad y convivencia



teletrabajo y productividad con hijos en casa · Roser Claramunt

Maximizar productividad y a la vez una buena convivencia, haciendo teletrabajo con hijos a casa, es un reto alcanzable. Si a esto le sumamos que estamos viviendo una situación excepcional sin poder salir de casa por el confinamiento temporal, y que ha sido muy repentina sin podernos preparar ni mentalmente ni técnicamente, compaginar el trabajo desde casa con la convivencia familiar y el cuidado de los hijos o hijas, es una dura prueba que podemos transformar en una oportunidad de aprendizaje conjunto.

No hay fórmulas mágicas. Cada situación es diferente (edades de los hijos, necesidades, etc.). Y necesitaremos ser muy flexibles, tanto los adultos que trabajen desde casa, como las empresas. A pesar de que está más que demostrado que el teletrabajo es más productivo y genera beneficios medioambientales, etc., en la situación actual hay muchos condicionantes que juegan a la contra. De entrada, el teletrabajo en situaciones normales requiere mucha disciplina. Y en la situación actual requiere además que seamos pacientes, flexibles y empáticos.

5 CLAVES PARA UNA MEJOR PRODUCTIVIDAD Y CONVIVENCIA, AL TELETRABAJAR  CON MENORES EN CASA

1. Definir espacios y tiempos

1. Delimitar un espacio físico “de trabajo” donde pueda haber el máximo silencio -idealmente fuera de espacios comunes-, una silla en condiciones, orden y luz natural o artificial. También podemos delimitar un espacio físico de “trabajo concentrado” para los hijos, donde ellos pueden pintar, hacer deberes, etc de forma autónoma e imitarnos.
2. Horario de trabajo concreto y realista, con descansos incluidos, que sea visible, y cumplirlo al máximo.
3. Definir un horario lúdico para compartir: juego, lectura, deberes, ejercicio físico, bailar, juegos de mesa, etc.
4. Hacer turnos con la pareja, y aprovechar horas mientras duermen los hijos / hijas.

2. Organización del trabajo laboral

1. Hacer listado de todas las tareas diarias, asignarles un tiempo y destacar/marcar las 3 prioritarias. Lo podemos hacer al terminar la jornada o a primera hora, esto nos ayudará a sentir que tenemos más control de las tareas a hacer y a organizarnos el trabajo. Si además de listarlas, asignamos una estimación de tiempo para hacer cada tarea, también nos concentraremos mejor.
2. Utilizar herramientas digitales de productividad personal: método Kanban para visualizar fácilmente que hemos hecho y qué tenemos pendiente (KanbanFlow, KanbanTool), método Pomodoro, ayuda a concentrarse en bloques de 25 minutos (Tomato Timer, Marinara Timer).

3. Gestionar las interrupciones

1. Evitar las autodistracciones: desactivar notificaciones móvil/correos electrónicos, revisar el correo o móvil en momentos concretos del horario establecido. En la situación actual es muy importante, evitar la sobreinformación, y limitar a una vez al día para informarnos, siempre de fuentes fiables y contrastables.
2. Pactar en qué ocasiones concretas pueden interrumpir e implicarles. Se les puede animar que preparen manualmente un cartel de “no molestar” o “en estado de concentración” y que si cumplen lo pactado tengan una gratificación simbólica – 10 minutos extra de juego compartido, etc.).

4. Co-Organizar las actividades de los hijos e hijas

1. Organizar conjuntamente actividades que puedan hacer solos en función de la edad (trabajos manuales, puzzles, leer, deberes). Se puede preparar un frasco con ideas de actividades para hacer cuando surgen los “me aburro”, y que escojan una si les sobra tiempo con las actividades previstas. En internet se pueden encontrar muchas ideas por edades.
2. Limitar las actividades de entretenimiento pasivo, como TV, videojuegos, móvil (se pueden dar unas fichas-monedas semanales intercambiables por tiempo, para que se lo administren). Cuando se pueda, intentar compartir este entretenimiento pasivo.
3. Hacer calendario conjunto, compartiendo tareas y responsabilidades cotidianas adaptadas a cada edad. Refuerzo positivo al hacerlas.

5. Gestionar las emociones

1. Gestionar la culpa. Puede suceder que surja tanto con referencia al trabajo como con referencia a la atención a los hijos. Por eso es importante prever y cumplir un horario donde haya espacios para estar solo, para trabajar, para compartir entretenimiento o deberes, para las actividades domésticas, para cuidar el cuerpo o para descansar.
2. Potenciar relación con compañeros del trabajo, más allá de las reuniones virtuales laborales: planificar un café virtual diario, en días alternos, etc. nos ayudará a sentirnos más acompañados y compartir buenos momentos de distensión.
3. Escoger las batallas o discusiones. En algunos aspectos, tendremos que adaptar el nivel de exigencia de forma temporal.
4. Lo mejor del día. A la hora de cenar podemos compartir las 3 mejores cosas del día (cosas sencillas), para ayudarles a tener una actitud positiva y a centrarse en lo que sí pueden hacer.
5. Mantener y transmitir calma y serenidad. Hacerles sentir especiales.Tener en cuenta que la reducción de movimiento, espacio cerrado, pantallas, etc. genera más tensión tanto a adultos como pequeños o jóvenes. Los adultos somos su modelo, no tanto de lo que decimos sino de cómo actuamos. Asimismo, podemos mostrarnos honestos emocionalmente, podemos compartir como nos sentimos y vivimos toda esta situación nueva e incierta para todo el mundo. Los hijos/se son muy observadores, pero por su inmadurez, a menudo tienen dificultades para interpretar el porqué actuamos de una forma u otra. Es una oportunidad excelente para aprender y entrenar habilidades para la vida, habilidades de inteligencia emocional. En este artículo encontrarás algunas pautas para cuidar tu mente, tu cuerpo y las emociones que te pueden ayudar a mantener la calma y la serenidad, en la situación adversa que estamos viviendo.

Tenemos que asumir que hacerlo todo al 100% (casa, hijos, trabajo, familiares) es una utopía. Pero combinando disciplina y flexibilidad, y altas dosis de paciencia y empatía, junto con la comprensión por parte de las empresas de que es una situación excepcional y que el nivel de exigencia del teletrabajo no puede ser el mismo que en condiciones normales, seguramente podremos vivir esta situación como una oportunidad de aprendizaje personal y profesional y de fortalecimiento de los vínculos familiares.

Parafraseando una popular y antigua frase atribuida al filósofo Reinhold Niebuhr ahora más que nunca, tenemos que tener “Serenidad para aceptar las cosas que no podemos cambiar o hacer, coraje para cambiar o hacer las cosas que sí podamos, y sabiduría para reconocer la diferencia”.

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