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Nadie es perfecto: Cómo gestionar el perfeccionismo, 3 pasos para dejar de culparse



Nadie es perfecto. Cómo gestionar el perfeccionismo - Blog Roser Claramunt

¿Cómo gestionar el perfeccionismo?. Nadie es perfecto o perfecta. Y, no obstante, nos obsesionamos con serlo.  Querer ser perfect@s genera una sobreexigencia que generalmente nos lleva a la frustración y a un círculo vicioso.

Porque cuanta más autoexigencia, mayor probabilidad de cometer errores, mayor frustración con un@ mism@ y mayor ansiedad.  

El problema está en que nunca es suficiente. Queremos un control absoluto.  Y esto es un pensamiento inútil y totalmente subjetivo, quizá basado en unos ideales que generalmente no son reales.  Quizá debido a que estamos acostumbrados desde la infancia a querer ser los mejores, a querer “agradar” a los padres, a los profesores, a los compañer@s…  Con el objetivo de evitar la desaprobación, las críticas o el rechazo de los demás.

Si te preocupa o te esfuerzas constantemente por ser perfect@, prueba estos 3 PASOS PARA EVITAR CULPARTE y cortar este círculo vicioso:

 

1. Acepta que somos personas humanas y todas las personas humanas son imperfectas. Por lo tanto, acepta que cualquier persona puede equivocarse – tu también – y aprende a convivir con ello.

2. Deja de compararte con los demás. Los puntos de referencia para cada persona son distintos, por lo que no podemos compararnos con nadie. Cada persona es distinta, única, singular, con sus fortalezas y sus puntos de mejora.  Igual que no podemos comparar peras con manzanas, tampoco podemos compararnos con nadie.

3. No permitas que las opiniones de los demás determinen tu propio valor. En vez de centrarte en lo que los demás esperan de tí, pregúntate qué es lo que tu realmente esperas de tí mismo/a.  Sólo escuchándote y valorándote por lo que eres, haces y sientes, podrás reforzar tu esencia.

 

Hoy, en una de las sesiones individuales, M. hablaba de su insatisfacción y malestar con su profesión actual, y se ha sorprendido al escuchar sus duras palabras consigo misma:  «Quiero ser la mejor. Pero, me comparo constantemente y me veo «inferior». Me frustro y me culpabilizo por no llegar».  Tomar conciencia de cuánto nos exigimos y cómo nos hablamos, es el primer paso para el cambio.

Shakespeare tenía mucha razón cuando escribió, «Nada es bueno ni malo, es el pensamiento humano el que lo hace parecer así».

Por tanto, toma conciencia del diálogo interno que tienes, y empieza a ser más amable contigo. No te castigues.  Seguro que gradualmente, podrás permitirte equivocarte y aprender de ello, sin autoculparte, sin frustrarte. Aceptando los errores como algo que forma parte de la vida, y de los que puedes aprender y crecer como personal y como profesional.

¿Te consideras una persona con tendencia al perfeccionismo?

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