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Desconectar del trabajo y el cuento del árbol de los problemas



árbol de problemas - kaizensingularMuchas veces, uno de los retos u objetivos que me plantean algunas personas en un proceso de coaching es desconectar del trabajo para poder disfrutar más de su tiempo cuando llegan a casa y están con las personas que más quieren.

A menudo les pregunto:

1. ¿Quieres desconectar del trabajo o realmente, quieres “conectarte” con el momento presente, cuando estás con las personas que más quieres?
¿Qué diferencia ves entre estas dos frases? ¿Cuál te motiva más?

2. ¿Cuáles son tus rituales al salir del trabajo o al entrar en tu casa?
¿Qué puedes pensar o hacer durante alguno de estos rituales que te ayude a conectarte con el momento presente (familiar, amigos, etc)?

¿Qué puedes hacer para asegurar que lo haces?

Responder a estas preguntas suele dar pistas interesantes.
Aprender a tomar conciencia del momento presente o cambiar la palabra “problema” por “reto” también.
Buscar tu propio árbol de los problemas también. Recordemos la historia de este precioso cuento que explica Jorge Bucay.

“El carpintero que había contratado para ayudarme a reparar mi vieja granja, acababa de finalizar su primer día de duro trabajo. Su cortadora eléctrica se había averiado, y le había hecho perder una hora de su trabajo, y ahora su antiguo camión se negaba a arrancar.
Mientras lo llevaba a su casa, permaneció en silencio.
Una vez llegamos, me invitó a conocer a su familia.
Mientras nos dirigíamos a la puerta, el carpintero se detuvo brevemente frente a un pequeño árbol, tocando las puntas de las ramas con ambas manos.
Al entrar en su casa, ocurrió una sorprendente transformación. Su bronceada cara sonreía plenamente. Abrazó a sus dos pequeños hijos y le dio un beso a su esposa. Posteriormente me acompañó hasta el coche.
Cuando pasamos cerca del árbol, sentí curiosidad, y le pregunté acerca de lo que había observado cuando entramos.

– “Ese es mi árbol de los problemas”, contestó. “Sé que yo no puedo evitar tener problemas en el trabajo, pero hay algo que es seguro: los problemas no pertenecen ni a mi casa, ni a mi pareja, ni a mis hijos. Así que, simplemente, los cuelgo en el árbol cada noche cuando llego. Después, por la mañana los recojo otra vez. Lo más divertido es que… cuando salgo por la mañana a recogerlos, ni remotamente encuentro tantos como los que recordaba haber dejado la noche anterior.”

Quizá no tengas un árbol cerca, pero seguro que puedes encontrar algo que lo pueda sustituir. Si es necesario, busca tu propio ritual, tu propio anclaje como sustituto de un árbol real y haz la prueba. Observa si hay cambios. Aunque sean pequeños, son importantes.

¿Cuál es tu árbol particular donde cuelgas los problemas o preocupaciones?

Artículo original escrito por Roser Claramunt, para @kaizensingular

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