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Cómo incorporar hábitos saludables: la meditación Mindfulness



¿Qué son los hábitos saludables y como podemos incorporarlos? Los podríamos definir como un conjunto de acciones que si se hacen de forma repetitiva, favorecen la salud mental, emocional y física de la persona. A la larga, implica llevar un estilo de vida saludable. El mundo actual, hiperconexión, presión social y laboral, incertidumbre, sobreinformación, vida sedentaria, etc. no nos lo pone fácil.

Algunos de los hábitos principales que nos sacan más la energía vital y que tienen un impacto negativo en nuestro bienestar emocional son

  1. Pensamientos rumiantes, sobre cosas del pasado o futuro, entrando en un bucle.
  2. Tener un estilo de vida sedentario.
  3. Dormir de forma insuficiente o mal.
  4. Comer poco saludable o a destiempo.
  5. Diálogo interno limitando (soy un desastre, soy incapaz, no me saldré…).
  6. Dejar de dedicar tiempo a las relaciones personales.
  7. Renunciar a espacios de tiempo propio.
  8. La queja continúa.

A menudo, me encuentro con personas que cuando deciden cambiar hábitos, se marcan muchos objetivos a la vez, lo querrían cambiar todo, y de forma rápida. Y esto no es realista y puede llevar a la frustración y al abandono de los nuevos hábitos muy pronto. Cuando queremos incorporar hábitos saludables, estamos incorporando hábitos que literalmente “nos cambiarán la vida”.  En los cursos de Mindfulness que imparto, muchas personas expresan la dificultad de incorporar el hábito de meditar cada día, a pesar de tener muchas ganas, estar motivadas y conocer los beneficios. Dificultades que yo misma he experimentado en algunos momentos.

¿QUÉ ACCIONES AYUDAN A INCORPORAR LA MEDITACIÓN Y QUE SON TAMBIÉN APLICABLES  A CUALQUIER HÁBITO QUE QUERAMOS INCORPORAR? 

  1. Tomar conciencia del “para qué” queremos incorporarlo, nuestra motivación intrínseca. ¿Qué nos aportará?, ¿qué beneficio personal? Y aquí no nos quedemos con la primera respuesta, por favor. Hay que insistir con la misma pregunta hasta llegar a la verdadera motivación o al para qué de cada persona. Para una persona que quiere aprender a meditar, por ejemplo, puede ser ganar serenidad, para otra mejorar la relación con los hijos, para otra desconectar de las preocupaciones o dormir mejor, etc. A veces, también tiene relación con el momento vital de la persona.
  2. Aplicar las tres R.
    Recordatorio: Identificar algo que nos pueda servir de recordatorio (podemos dejar preparada una esterilla, almohada o una silla que sabemos que sólo la utilizaremos para meditar, o también asociar la actividad a otro hábito que ya tenemos consolidado y automatizado, por ejemplo, antes o después de lavarnos los dientes por la mañana, etc.
    Repetición: Hacerlo diariamente, aunque sean sólo unos minutos. En este sentido, el Mindfulness nos aporta ejercicios muy sencillos y cortos para poder mantener la constancia aunque algunos días tengamos imprevistos, estemos fuera de casa, etc.
    Recompensa: podemos decidir un premio simbólico por cada semana que conseguimos hacerlo cada día, o según eloque decidamos.
  3. Llevar un registro, hacer un diario que nos sirva para ver todos los días que sí hemos practicado. Es un elemento que ayuda mucho a seguir, especialmente mientras se está consolidando este nuevo hábito.
  4. Hablar en presente, marcarse el objetivo a corto plazo. Al cerebro le gustan los plazos cortos. En vez de decirnos “a partir de hoy meditaré cada día”, podemos decirnos, “esta semana medito cada día”, “hoy medito”.

¿CUÁNTO TIEMPO SE NECESITA PARA INCORPORAR UN NUEVO HÁBITO SEGÚN LA CIENCIA?

Esta es otra de las preguntas que surgen a menudo, cuando queremos incorporar nuevos hábitos. El tiempo necesario depende de cada persona y del tipo de hábito. Algunos estudios muestran que son necesarios 21 días, otros muestran de 30 días, otros más realistas muestran 66 días.

Yo soy partidaria de no pensar en los días que necesitaremos, sino de ponerse retos pequeños e ir experimentando los beneficios. El hecho de sentirnos mejor, de observar y sentir los beneficios en nuestra mente y estado emocional es un motor que contará mucho a la hora de mantener la constancia, igual que ocurre con un deporte físico. Una vez notamos los beneficios, es cómo si el cuerpo nos lo pidiera, y ya es mucho más fácil ser constante.

Si quieres iniciarte en el mundo del Mindfulness, y ser constante, te puedo ayudar, tanto a partir de las sesiones individuales como en cursos grupales, donde combino el entrenamiento del Mindfulness con herramientas de la psicología cognitiva y el coaching, para facilitar su incorporación a la vida diaria, y pasar de la intención a la acción. Si crees que ahora es tu momento, ponte en contacto conmigo.

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