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¿Cómo ganar concentración en el mundo de las distracciones?



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Ahora más que nunca, vivimos en un mundo lleno de distracciones y bajo un bombardeo constante de estímulos e información, y esto afecta nuestra capacidad de concentración y atención.

Más allá del sobrediagnosticado TDA que actualmente estamos viendo (y que merece un artículo aparte), la distracción es la reina de los nuevos tiempos: adolescentes y adultos constantemente mirando y escribiendo mensajes mientras andan por la calle, en el transporte público, en el restaurante compartiendo mesa con amigos; consultando las redes sociales, fotografiando y colgando todo lo que pasa, con pantallas de uso individual en la habitación, etc. Conectados constantemente de forma virtual, y desconectados del mundo exterior. Independientemente de cómo impacta todo esto en la forma de comunicarnos (entre adultos, adolescentes y familias, entre adolescentes), lo que sí parece es que nos pasa factura a muchos niveles.

Buda decía que “Los tontos actúan inadvertidamente. El sabio custodia su atención como si fuera su tesoro más preciado”.

La tecnología nos aporta muchas cosas positivas, y a la vez también tiene muchos riesgos, sobre todo si no se hace un buen uso de ella. Por eso, es importante poner límites y crear hábitos, teniendo en cuenta que

  1. La tecnología virtual tiene que servir para acercarnos a los que tenemos lejos, y no tiene que alejarnos de los que tenemos cerca..
  2. Somos nosotros quienes tenemos que controlar la tecnología, no al revés. Porque sino, seremos menos libres.

Si vamos con el piloto automático, nos perdemos muchos momentos, y a la vez, malgastamos mucha energía. Y lo más grave, es que carga y tensiona nuestro sistema nervioso, el cual no está preparado para la actual sobrecarga y velocidad de recepción de mensajes e imágenes.

William James, el psicólogo clave de la Psicología moderna, ya escribió en su “Principios de la Psicología” en 1890 que “La capacidad de devolver de forma voluntaria una atención andante, una y otra vez, es la base del discernimiento, del carácter y de la voluntad. Nadie es amo de sí mismo si no la tiene. La educación que permitiera mejorar esta capacidad sería la educación por excelencia”.
Ciento veinticinco años después, estas palabras son más vigentes que nunca, puesto que actualmente las personas (y especialmente los adolescentes) estamos actuando en “modo multitarea”: yendo de artículo en artículo sin acabar ninguno, saltando de pantalla en pantalla, hablando por teléfono mientras respondemos un email. Es decir, dividiendo y reduciendo la calidad de la atención.

¿Cómo ganar concentración y prestar atención en aquello que realmente es importante?

  1. Identifiquemos nuestros hábitos distractores, que nos roban tiempo y energía (un estudio habla que consultamos el móvil una media de 150 veces al día). ¿Tenemos el email abierto mientras trabajamos?, ¿tenemos el móvil cerca cuando estudiamos, y nos avisa cada vez que llega cualquier mensaje?…
  2. Pongamos control a los hábitos distractores: silenciando el móvil durante un rato o dejándolo en un lugar apartado de la mesa del comedor o de la habitación, mientras hacemos alguna actividad concreta, cerrando pestañas, marcando el tiempo que dedicaremos a consultar o buscar algo en internet, etc. Es decir, haciendo saltos tecnológicos o desconexiones temporalizadas de forma intencionada. Al comienzo lo podemos hacer por periodos más cortos que podremos ir alargando después, si así lo decidimos.
  3. Creemos fases de concentración – relajación: Marquemos un objetivo claro –por ejemplo, 2 horas para hacer una cosa. Para no estar pendiente del reloj, se puede utilizar un temporizador. Cuando haya pasado el tiempo, descansemos o hagamos una pausa que nos permita desconectar de aquello que estábamos haciendo.
  4. Practiquemos la meditación Mindfulness: Varios estudios (Univ. California, Univ. Harvard, Univ. Yale, entre otras) avalan el poder de su práctica regular, y muestran evidencias científicas de sus efectos en el cerebro. El Mindfulness es una habilidad entrenable que mejora la atención y concentración, y esto es clave para el aprendizaje, el rendimiento profesional y académico, las relaciones personales y para la salud y bienestar. Por este motivo, el Mindfulness o atención plena está siendo de interés y aplicación en ámbitos tan distintos como el empresarial, el deporte de competición, el educativo y la salud.

Daniel Goleman, el psicólogo impulsor y divulgador de la Inteligencia Emocional, en su libro “Focus, desarrollar la atención para alcanzar la excelencia”, defiende que más allá de los beneficios para la salud (reducción del estrés y ansiedad), el entrenamiento de la atención, permite desarrollar habilidades que son muy importantes a la etapa adolescente:

A nivel cognitivo, mejorando la memoria y la capacidad de atención, la toma de decisiones y de aprendizaje.
– A nivel socioemocional, mejorando la empatía, la autoregulación y las relaciones personales.

Cada vez hay más centros educativos que forman al profesorado para que puedan aplicarse ellos mismos el Mindfulness, para posteriormente, aplicarlo en el aula con los alumnos. Actualmente se está haciendo un estudio en Reino Unido dirigido por un grupo de neurocientíficos y que durará 7 años para analizar el impacto de la práctica del Mindfulness en adolescentes.

Cuidamos nuestro cuerpo haciendo deporte y ejercicio regular…pero, ¿cómo preparamos la mente para hacer frente a los nuevos retos y estilo de vida tan complejo como el actual?

Tener una mente también en forma requiere dedicarle tiempo y atención, y el Mindfulness es una forma contrastada y probada para hacerlo posible. Anímate a participar en alguno de nuestros talleres de entrenamiento en Mindfulness.

Artículo original escrito por Roser Claramunt para @kaizensingular

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